¿Cuál es el EndGame?

by admin on March 26, 2011

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Por Javier L. Salas

No es secreto para nadie que hace años vengo molestando a todo conocido y a cuanta oreja colombiana me presten, con un cuento al que he llamado el  -“end game”-.  No me siento muy orgulloso de llamar una teoría de progreso para Colombia con un nombre en Inglés, me parece una guachada. Sin embargo el término no es mío y no es específico para Colombia.  Este pensamiento se basa en el hecho de que los colombianos estamos equivocadamente convencidos de que las cosas que pasan en el país no pasan en ningún otro lugar, nunca han sido estudiadas por nadie más o son increíblemente complicadas y solo los nosotros las podemos entender.  Pues, a mi parecer, es tan desatinado este raciocinio, que yo sostengo que el término “end game” ya acuñado y usado en muchos escenarios antes, aplica también a la problemática colombiana.

Una forma para entender el contexto en el que se usa el termino endgame, es revisando la explicación que hace de este, el Honorable Representante Demócrata por el estado de Texas, Charlie Wilson quien sirvió varios términos en el congreso gringo.  La relevancia de Charlie Wilson, reside en que no era un individuo especial en el universo, es decir, Wilson no fue ningún Ghandi, Luther King, Genghis Kan o Jorge Barón.  De hecho, Wilson era medio vago, borracho, mujeriego, en general muy buen parche, pensándolo bien, tal vez si era un poco como Jorge Barón.  Por esa razón originalmente decidió entrar en la política, como muchos, quería ganar plática haciendo nadita.

Todo el que haya visto RAMBO III, recuerda a Jhon Rambo, luchando de la mano con el pueblo afgano.  Si, en esa época eran grandes aliados, los gringos y los afganos que a caballo  trataban de repeler la invasión de los comunistas rusos.  Entre las escenas más memorables de RAMBO III están aquellas con los helicópteros Mi-24 Hind-D.

Arropado en la época de la guerra fría, la trama de RAMBO III tenía una carga política de actualidad en los 80s.  Es conveniente que recordemos que Afganistán ha dado lidia a todo invasor desde los tiempos de Alejandro Magno.  Inclusive para los Rusos, que también tienen a su favor haberle sonado los mocos a Napoleón y a Hitler entre otros, los afganos resultaron una mamera para colonizar. Pues bien, en medio de la guerra fría, el Honorable Representante Charlie Wilson del estado de Texas, tuvo una epifanía y emprendió una especie de cruzada,  para asistir al pueblo Afgano con armas, incluyendo las que usaba el incomprendido John Rambo en la película.

El principal problema para los afganos, en su rebelión contra los comunistas, eran los helicópteros rusos, que permitían a 1 solo soldado ruso matar cientos de afganos sin siquiera sudarla.  Este pueblo sunita, no pidió a la comunidad capitalista asistencia en comida, tampoco soldados, ni plata, solo pidió que les prestaran un arma que ayudara a contrarrestar esos verriondos helicópteros, que los tenían fregados.  Ahora, uno pensaría que suficiente arma sería John Rambo, un tipo que se cauteriza heridas con pólvora, destruye tanques con flechas y habla solo usando la mitad de la jeta. Pa’ que mas, ciero?; pero no fue así.  De no ser por la asistencia e insistencia de Wilson en el gobierno americano, los Rusos hubieran invadido Afganistan y el resultado en el mundo de la guerra fría tal vez hubiese sido otro.

Wilson entregó armamento y entrenamiento a los soldados Afganos. Logró el presupuesto para entregar armas y los acompañó hasta la salida de las tropas rusas de su país.  Después del reto más urgente, continuó con el reto más importante, que era ayudar a la recuperación de Afganistan.  Fue allí, en la parte final, donde Wilson fracaso miserablemente.

Charlie no logró siquiera conseguir fondos para ayudar a los afganos a empezar a salir de la olla.  Al comienzo de la aventura convenció al congreso estado unidense de aprobar en el presupuesto casi $100 dólares por afgano para armas. Pero al final de la aventura no los convenció de aprobar siquiera $5 dólares por afgano para construcción de escuelas.  Estos “socios” de EEUU, (como también somos llamados nosotros los colombianos), fueron dejados solos tras la devastación de su país.  Y ni siquiera Wilson pudo ayudarlos hasta el final del camino, es decir, la tarea le quedó incompleta.

El error del gobierno gringo fue haber sido miope y dejar las vainas a medias.  Pensar que como en las caricaturas de Popeye, la estrategia es agarrar a puños algo y así quedara solucionado.  Agarrar a puños algo es una mera táctica, no una estrategia.

Entre aquellos afganos bien entrenados y luego abandonados, hay uno famoso que se llama Osama Bin Ladem.  Y es evidente que este error de no pensar a futuro y no valorar los aspectos no bélicos de la estrategia, ha costado a EEUU muchas vidas jóvenes, millones de millones de dólares, polarización en su sociedad, el desasosiego que trae la preocupación de ser atacados en cualquier momento, la seguridad en los aeropuertos que tanto los molesta y la increíble pérdida de credibilidad y respeto de la sociedad estado unidense frente al resto del globo. Sociedad que otrora fuera líder e inclusive inspiración del mundo.  Esto sin enumerar el impacto que 9-11 ha dejado en otros países.

En tiempos recientes, Bush decidió entrar a Afganistán como borracho conduciendo un camión y al terminar su presidencia, dejó embalado a Obama que no sabe cómo salirse de allí sin cometer el mismo error otra vez.

Charlie Wilson pasó a la historia americana muchos años después de su cruzada, cuando los secretos de su gestión y de su interceder por Afganistán, se supieron. Durante los años 80, fue necesario que sus esfuerzos fueran secretos ya que él entendía que si los rusos se daban cuenta de que EEUU ayudaba a Afganistán, habría declaración formal de guerra nuclear. Wilson mantuvo la prudencia y el silencio necesarios que la historia le habría de reconocer. Pero años más tarde, cuando se supo la verdad, y fue entrevistado para confirmar la odisea, Charlie fue citado diciendo:

-These things happened, they were true… and then we fucked up the endgame.-

Cuando en Colombia, el ejército corre a la guerrilla de una localidad, pero no destina recursos para crear escuelas y poner a esa municipalidad en el camino al progreso, a la recuperación y a dar empleo a sus habitantes para que puedan pagar impuestos, se está putiando el endgame.

Cuando en Colombia, el ejercito acosa a la guerrilla, pero se le demuestran falsos positivos, violaciones y en general siembra desconfianza a toda una generación de colombianos,  está putiando el endgame.

Cuando en Colombia, el presupuesto nacional destinado para Medellín (ciudad) es el triple de los recursos que destinan para Chocó (departamento).  En una especie de estrategia que quiere acelerar la velocidad del “buque del progreso”, trapeando y afilando la proa en vez de recoger el ancla, se está putiando el endgame.

Cuando en Colombia, aplaudimos políticas de relaciones exteriores que crean brechas con nuestros vecinos como si estos no fueran a convivir junto a nosotros en el futuro y por una eternidad, estamos siendo miopes y estamos putiando el endgame.

Cuando en Colombia, el pueblo decide entrar a la ofensiva contra los subversivos comunistas, defender la democracia y la constitución, pero es permisivo con el presidente que ataca esta misma constitución y que la trata de desbalancear con un intento de re-elección, se está putiando el endgame.

Cuando usted vota para elegir un político corrupto porque este le va a dar trabajo a su primo con el que usted nunca se habla.  En lugar de escuchar las propuestas y votar a conciencia, usted está putiando el endgame.

De aquí nace mi insistencia en pensar alrededor del endgame de nuestro conflicto.  Pensar, aunque sea solo pensar, en qué pasará con Colombia cuando se desmantelen las FARC.  Qué pasaría si el gobierno lograra un acuerdo real con las FARC, y estos entregaran las armas.  Donde encarcelamos a toda esa gente? O a cuales vamos a perdonar? Donde ponemos a trabajar a los que no encarcelamos, si el desempleo es insostenible así como está?.  Cuanto tiempo pasará antes que la gente se acostumbre a la paz y vuelva a darse cuenta del terrible problema de inequidad que hay en el país.  Cuanto tiempo antes que esa gente decida alzarse en armas de nuevo para reclamar equidad al gobierno y como dice mi mamá, vuelve la burra al trigo (yo le pongo 5 años).  Ya pensamos los colombianos en cual será el endgame?

Existen documentales que muestran el proceso de desarticulación de bandas paramilitares en Medellín.  Donde la gente se entrega por que el gobierno les prometió un bus a cada uno. Y luego cuando se dan cuenta que no hay de donde sacar buses ni rutas para toda esa gente, les quedan mal y ellos no ven otra opción más que volver a lo que saben hacer, dar su vida al servicio de la violencia.  Así es como se engordan las filas de las águilas negras, de los urabeños, de todos esos alepruces.  Así es como vuelve la burra al trigo.

El problema de Colombia no es ponerse de acuerdo en que necesitamos “echar pa’lante” al menos en eso todos coincidimos.  El problema, creo yo, es que no nos hemos puesto de acuerdo en hacia adonde queda “adelante”. En como se vería Colombia después de este último periodo de guerra sufrido.  En tratar de llegar a un acuerdo de que es lo mejor para el país sin que los rolos tiren pa’ su lado, paisas pa’ su lado, Santandereanos pa’ su lado, costeños pa’ su lado y entonces el país no se mueve pa’ ningún lado.

Irónicamente el país del sagrado corazón, a veces sus pobladores son insensibles al dolor de sus hermanos. En el Chocó hay hermanos colombianos que comen y defecan a pocos metros de distancia. La pobreza es tal, que la estadística creó otra categoría más para describir la inequidad. Entonces los reportes sociales hablan de índice de pobreza e índice de miseria. No es para menos.  Lo más absurdo es que sucede en los terrenos más ricos que hay en el país.  Allí se encuentran la ultima mutación de traquetos/paracos; ignorantes que se salen del negocio de la droga y entran en el negocio de la madera chocoana, porque es más lucrativo.  Comerciar madera no es ilegal, pero aterrorizar los pobladores de estos terrenos, desplazar los dueños y casi que esclavizar a los que quedan, si lo es. En qué cabeza cabe que el Chocó sea la región marginal de Colombia, cuando tiene el potencial de ser motor de desarrollo que jalone al resto del país al primer mundo.

Todos los candidatos de las elecciones presidenciales pasadas, todos prometieron inversión en la autopista Medellín – Quibdó, entendiendo los simbólico para la nación que sería esto.  Pero aparte de los 30 segundos en el debate de RCN, no hemos vuelto a hablar de ello y probablemente no lo hagamos hasta que no se vuelque un bus lleno de estudiantes de la Universidad de los Andes.

Cuál es el endgame de Colombia? Cuál es el norte en la brújula del progreso Colombiano? Para donde queda “adelante”?  No deberíamos arrancar por apoyar el desarrollo del Chocó para usufructuar la riqueza de allí.  Lograr que los pobladores del choco tengan industria y paguen impuestos como el resto de colombianos?. En lugar de seguir mandándoles pedazotes de nuestros impuestos en asistencia social? (léase limosna).  Levará tiempo, pero entre más rápido empecemos, más rápido terminamos.

A mí me gusta soñar que algún día los premios MTV latinos serán en el hotel Quibdó Hilton, punto más alto de sur-america.  Con la asistencia de las personalidades y leyendas de la música latina. Con Carlos Vives ya viejo dándoselas de Joven como Mick Jager.  Con los entonces considerados veteranos de la música urbana colombiana, Choc-Quib-Town.  Que sea una región donde la gente se desplace hacia ella y no de ella.  Que el desplazamiento sea fácil, por la autopista a Quibdo – Medellín o Quibdo – Cali, en caso que quiera ver el hermoso paisaje.  También se puede ir en avión y llegar a un aeropuerto internacional.  O la mejor opción, sería navegando tranquilamente por el río Magdalena, si quiere viajar barato y tiene el tiempo.

Ver las atracciones turísticas y eventos culturales de Quibdó, ciudad modelo del país.  Esto simbolizaría una Colombia empática, donde todos progresamos, con industria y empleo.  Ah!! Eso si es a lo que llamo progreso nacional!!  Hacia allá queda “adelante”; ese debería ser el endgame.

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Jose Cormane March 27, 2011 at 10:34 AM

Excelente artículo. A veces sinceramente nos olvidamos de la existencia del Chocó en nuestro mapa de Colombia. ¿Quién pensaría siquiera por accidente irse de vacaciones a Quibdó? Y en realidad lo que nos falta es una cohesión y apoyo de mayor de los medios de comunicación. La semana pasada el Noticiero RCN dedicó por lo menos 10 minutos de cada una de sus 20 emisiones en la semana, a denunciar la falta de baños públicos en Bogotá en un supuesto “Especial de Noticias RCN”, considerando que éste es el noticiero más visto por los colombianos, y con un importante rol como formadores de opinión, resulta claro pensar que en Colombia estamos “meando fuera del tiesto”, dónde está la crítica que debemos hacer todos a estos problemas de desigualdad social, definitivamente si existe pero en medios independientes o en revistas que no tienen ni el 5% de la audiencia que tienen los canales privados de televisión en Colombia. Cuando el trabajo periodístico de los líderes de opinión más fuerte se queda en banalidades como estas, o preguntándole a niños de 7 años que si los cuadernos con las fotos de las modelos en bola los dejarán estudiar, estamos distorsionando la realidad colombiana en la población que deja de lado y olvida elementos tan graves y que todos debemos defender como los expuestos en este artículo.

Jose Cormane Cabana

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